El Tantra.

El sexo Sagrado

El Tantra, sexo sagrado.
El Maravilloso Tantra

TANTRA

Tantra es un hijo del Yoga, y nació como las grandes disciplinas en Oriente. Es un camino espiritual que intenta llevarnos a encontrar nuestra verdadera naturaleza, trascender la mente, el ego, el “yo”, para expandir nuestra conciencia al Espíritu que realmente somos, encarnado aquí en la Tierra.

El Tantra como vía espiritual, se ha adaptado a diversas culturas en general y está implícita en nuestro ser.

La diferencia de esta disciplina espiritual radica en que no discrimina lo “de abajo”. No busca llegar a un cielo fuera de aquí, pretende traer el cielo a la tierra.

En el Tantra la dualidad se da desde la visión unitaria, es decir, desde el hombre como inicio de la vida, porque el Tantra, no rechaza o relega la sexualidad como opuesta a lo espiritual. El Tantra utiliza la sexualidad como la poderosa energía sagrada que elevándola nos puede llevar a expandir nuestra consciencia, una vía directa al Espíritu en nosotros.  Podemos considerar el Tantra como la vía de la unión de la sexualidad y la espiritualidad.

Introducción

Como un gran tesoro, reservada en un baúl durante siglos, el Tantra deja verse en Occidente con una condición, hasta que la humanidad estuviese en el momento adecuado. Esta visión ancestral llega a occidente en el momento justo, y se llena de poder y gran fuerza.

El Tantra, cambia el concepto que la humanidad tiene sobre su propia sexualidad, le quita lo aberrante y le otorga el poder que se merece a lo femenino.

Reunifica la polaridad entre lo masculino y lo femenino, a lo elemental, a la danza sagrada que crea todo lo creado en el universo.

El Tantra está más allá de la conciencia y de la mente, está más allá del ego.

 

La sexualidad ha sido incomprendida y separa del todo, ha sido destina al tabu, es en general relegada a lo pecaminoso. La verdadera dimensión del Tantra, se resume así: “unir en la Tierra lo que ya está unido en el Cielo”.

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El Tantra en la manifestación del Metta Bhavana
La Fuerza de lo Femenino

Descripción

Siva y Shakti, en el Tantra, representan la esencia del principio masculino y femenino. El Yin y el Yang, plasmado en todas las manifestaciones de este Universo. La eterna danza de lo masculino y lo femenino, a través de la cuál, Dios-Padre-Madre se manifiesta y da origen al mundo.

El Tantra considera que el Universo es creado a través de esta danza del Espíritu, consigo mismo. El Todo no manifestado, crea en un momento dado esa dualidad masculino-femenino, se divide,  y es a través de su interacción como el mundo se manifiesta.

En Flores de Loto Kalyanamitra, Meditamos en el Tantra.

El Tantra considera el mundo, nuestra razón de estar aquí, como la reproducción de esa danza cósmica aquí en la Tierra, en la materia. Es a través de esa danza en el mundo de la materia como “se une en la Tierra lo que ya está unido en el Cielo”.

En esa danza de lo masculino y lo femenino, el papel de lo masculino no es otro, según la visión del Tantra, que venerar a lo femenino, la Tierra, “El Guardián del Grial”. Dios se encarna en la Tierra para “venerarse a sí mismo”, y a través de esta veneración se unen los opuestos y la conciencia del Espíritu “baja” a la materia. Toda la práctica del Tantra descansa en esta visión y toda la visión del Tantra de las relaciones hombre-mujer, de las relaciones entre los seres humanos, del ser humano consigo mismo, con la Tierra y con el cosmos, toda la visión sagrada y la práctica de la sexualidad, desembocan en ese mismo propósito: la fusión de lo femenino y lo masculino, interna y externamente. La conciencia de la Unidad.

El Tantra es la Fuerza Interna.

Indicaciones

 

El Tantra es un camino de sanación integral del ser humano, en lo físico, en lo emocional, en lo mental y en lo espiritual. A través de la práctica tántrica accedemos a un nivel de conciencia en conexión con todo lo que nos rodea, a un nivel de percepción, que está más allá de lo personal, “bajamos” la conciencia del Espíritu a la materia. Esta conciencia más allá del ego conlleva una verdadera sanación a todos los niveles, pues estamos entonces permitiendo al poder del Universo, actuar a través de nosotros.

 

Precauciones

 

El Tantra no es “sexología”. Por lo tanto no deberíamos acercarnos al Tantra con la expectativa sólo de la sexualidad. La sexualidad está ahí en el Tantra, y de una forma muchísimo más poderosa que lo que normalmente conocemos, pero el Tantra convierte la sexualidad en una vía espiritual, y es sólo a través de lo que todo esto implica, como podemos acceder a ese poder de la sexualidad tántrica.

Despertar la magia del encuentro
Tantra Sagrado. Sexo Yoguico.

Práctica

La práctica tántrica conlleva el hacernos maestros de nuestra energía, de nuestras emociones y de nuestra mente. En la práctica tántrica se da fundamental importancia a la consciencia de la respiración y a la meditación. A través de la respiración podemos controlar nuestra mente y nuestra energía, para acceder al estado de quietud mental y de silencio necesario para conectar con esa parte superior que está en nosotros y que es nuestro Ser, nuestra mente Superior.

La práctica tántrica utiliza cualquier camino que pueda ayudarnos a liberarnos de nuestras creencias fijas, de nuestros bloqueos emocionales, de nuestro pasado. Desde el canto y la danza, el trabajo con el cuerpo, las ashanas de yoga, el Taichí, el Chicún, las dinámicas de grupo, el trabajo Gestalt, el contacto con la madre naturaleza, todo es apropiado para sacarnos de nosotros mismos y hacernos conscientes de nuestro cuerpo y nuestra energía.

La capacidad para “elevar” la energía desde los chakras inferiores hasta el chakra del corazón, es fundamental en el Tantra. La pareja tántrica convierte la experiencia del acto sexual, en una experiencia mística de fusión. Elevando la energía sexual hacia el corazón, la pareja tántrica disuelve su ego, se disuelve el uno en el otro, entrando en una experiencia de éxtasis meditativo, para disolverse después en la conciencia de unidad con todo (Shamadi tántrico).

 

En todo este proceso, la energía sexual, el fuego de la energía Kundalini, no se reprime. La pareja tántrica se sienta en el fuego de deseo y lo convierte en meditación. No renunciamos al placer, sino que lo elevamos desde lo meramente instintivo hasta quedar disuelto en el éxtasis de la fusión.

El Tantra es la manifestación del poder interno.
Maithuna

MAITHUNA TÁNTRICO
El maithuna tántrico es la antigua ceremonia donde los yoguis tántricos se unían sexualmente para reproducir la danza cósmica de lo femenino y lo masculino sagrados representados en la tradición tántrica a través de las figuras de Shiva y Shakti la esencia masculina y femenina del Espíritu Universal indiferenciado. Impregnándose de la divinidad de lo femenino y lo masculino sagrado los tantricas sacralizaban el mundo de la materia y daban a la energía sexual su verdadero papel de fuerza alquímica y de unión de cuerpos y almas. Aunque fuese por un tiempo los tántricas hombre y mujer se imbuían del carácter divino de Shiva y de Shakti contemplándose el uno en el otro y a través de esa contemplación de lo divino en el/ella traían, bajaban a la tierra la conciencia del amor absoluto, el amor incondicional que transciende el ego emocional y sus diferentes manifestaciones de posesividad, dependencia  y apego. 
 Shiva y Shakti representan en la tradición tántrica la esencia del principio masculino y femenino creador del universo en eterna danza y unión.

 La polaridad de Shiva se refleja como narra el Lingan Purana en que él/ella es el andrógino, el dios mitad hombre y mitad mujer que surgió de la frente de Brahma. De la mitad izquierda del cuerpo de Shiva surgió el género femenino de la especie humana y de la derecha el masculino [obsérvese la relación mitad izquierda – hemisferio cerebral derecho y mitad derecha – hemisferio cerebral izquierdo]. En el principio no había diferenciación sólo existía el Uno indiferenciado. En el Shiva Purana se narra cómo Brahma, el dios de la creación no podía poblar la tierra hasta que Shiva no generase la dualidad del sexo femenino y masculino. Por ello meditó profundamente en el ardhanarisvara la forma de Shiva que se encuentra unida perpetuamente con su parte femenina, la Gran Diosa que es su energía Shakti. Shiva complacido por las meditaciones de Brahma accedió a los deseos de éste y se dividió en una mitad masculina y otra femenina, de ésta última emergió la Gran Diosa, la Energía (Shakti) en la que quedaron recogidas todas las cualidades de Shiva en el universo y se encarnó en una maravillosa mujer que fascinó al mundo entero con su poder mágico de ilusión (maya). 

Tantra, flores de loto.

El hinduismo tántrico recogiendo el concepto védico de maya o ilusión establece bien claramente el significado de lo femenino como energía de manifestación del universo. Lo femenino es la energía creadora que podemos ver plasmada en todas sus manifestaciones en el mundo, en la capacidad procreadora del útero femenino, en la energía creadora de la madre tierra.

 

 La ceremonia del Maithuna tántrico era tradicionalmente una ceremonia grupal donde la energía del grupo se sumaba y apoyaba a las diferentes parejas participantes. Desde la mentalidad morbosa occidental esto nos puede parecer inimaginable. Nada más lejos de todo lo que la mente pueda fabricar con su imaginación. La ceremonia del Maithuna supone una profunda sanación de nuestra relación con el sexo opuesto, con la sexualidad y con nosotros mismos. El Tantra no pretende reproducir nuestro desequilibrio inconsciente sino sanarlo. No se trata de orgías, sexo en grupo o ceremonias de desenfreno egoico. Todo lo contrarío, el Tantra lo que pretende es llevar luz a la oscuridad, conciencia a la sombra oculta que nos domina desde las profundidades de la mente inconsciente. Y que mayor sombra en la humanidad que todo lo relacionado con la sexualidad y la relación femenino-masculino.

El amor sin condición ni pecado.
Maithuna

El Maithuna se realiza alrededor de un altar central que simboliza el mandala, el círculo de la creación. Alrededor de este mandala cada pareja construye su propio altar, su círculo sagrado que simboliza la unión que trasciende el ego individual. Ese círculo sagrado de cada pareja es su protección y la garantía de intimidad. Aunque parezca inconcebible no hay algo realmente más profundamente íntimo que una ceremonia de Maithuna. La intimidad y la energía de unión generada por la intención de la ceremonia se propaga a todo el círculo de participantes creando una gran energía de grupo que se eleva hacia el amor y hacia la consciencia. Las parejas comparten prasat (comida bendecida), danza, canto, masaje. La unión sexual tántrica trasciende todos los objetivos de la mente común presentes en nuestra relaciones. La pareja tántrica no busca grandes placeres autogratificantes. El mayor placer viene de la fusión del uno en el otro que los tántricas consiguen uniendo sus energías. Dos se hacen uno para disolverse en el éxtasis del no-yo. El verdadero orgasmo cósmico no es otro que el estado de no-mente y a la vez de presencia completa. La pareja tántrica hace del acto sexual un acto de disolución el uno en el otro de meditación que no excluye el fuego de la energía sexual. La energía sexual convertida en lo que realmente es la Kundalini, el fuego del Espíritu en la materia, eleva la vibración de nuestras células y nos permite llegar a estados no ordinarios de conciencia donde las fronteras entre un cuerpo y otro entre una mente y otra se diluyen. ¿Donde deberíamos llegar cuando ya estamos? Esa es la verdadera sanación de la mente emocional siempre enfocada en el tiempo/objetivo.

 La ceremonia del Maithuna tántrico exige un gran trabajo de sanación previo de limpieza de nuestro cuerpo energético, de nuestro cuerpo emocional y mental. Por eso no puede realizarse en un corto periodo de tiempo. Exige disponer de días de depuración a través de prácticas de yoga tántrico, de respiración, de dinámicas de desbloqueo y de recapitulació n de nuestras emociones y nuestro pasado.

 

De trabajo en la naturaleza que nos permite recargarnos y reequilibrar nuestros lados femenino y masculino con la energía de la Madre Tierra y los elementales, de control de la alimentación que permite liberar el cuerpo físico de todo el exceso e intoxicación acumulados. Todo este trabajo previo es imprescindible para poder llegar a un estado de entrega, de silencio y de apertura del corazón donde se produzca la experiencia del reconocimiento de nuestra propia divinidad y de unión a lo que nos rodea. Antiguamente las ceremonias de Maithuna iban precedidas de largos periodos de ayuno, de abstinencia sexual y de todo tipo de limpiezas yóguicas. El camino del Tantra, como todos los caminos espirituales, era un camino lento que implicaba toda una vida de trabajo. Pero eran otros tiempos y otra energía. En la antigüedad prácticamente no se consideraba la posibilidad de la iluminación en la propia vida, cosa que se postergaba comúnmente para posteriores encarnaciones. De alguna manera la mayoría de las tradiciones espirituales orientales quedaron atadas a la idea de la rueda del samsara o rueda de las reencarnaciones y al concepto de liberación a través de la muerte física. Aunque Buda con su ejemplo nos vino a mostrar la posibilidad de la liberación en la propia vida, la inercia de la tradición ha pesado y sigue pesando mucho en el mundo del yoga, del budismo...

Tantra, sexo sagrado.
Maithuna

Pero ahora ya no hay tiempo. Estamos al final de un ciclo y al comienzo de otro que implica un despertar generalizado. Estamos en un momento de ascensión de la tierra y de nuestra conciencia que no nos permite dejar las cosas para una encarnación futura. El momento es ahora e incumbe también nuestro cuerpo físico actual. La ascensión supone un despertar a la conciencia de nuestra naturaleza divina y a trascender la vieja idea de la muerte física. Por eso ahora el Tantra está repuntando con tanta fuerza en el mundo. El Tantra es la vía de la no dualidad de lo sagrado en todo de la unión del cielo y de la tierra de la materia y el espíritu.

 Aunque para algunos puristas de la tradición pueda parecer completamente heterodoxo e incluso aberrante y lejos de todas las normas de la tradición, el pretender una ceremonia de Maithuna para "gente normal" en un encuentro o curso de una semana de duración, eso no es lo importante. Lo importante no es ya la tradición en sí. Lo importante es la inimaginable sanación que se puede producir y produce en la mayoría de las personas con sólo acercarse a la experiencia del Maithuna o mejor al ensayo de una ceremonia de Maithuna. Porque lógicamente un encuentro de iniciación al ceremonial tántrico del Maithunaes sólo un ensayo. Pero un ensayo poderoso a través del cual muchas personas pueden conocer un antes y un después y acceder a una nueva visión del mundo muy lejos de la conciencia colectiva imperante.

 Estamos en un momento de apertura de unión de todas las cosas. Por eso las viejas tradiciones ocultistas y secretistas que tuvieron su tiempo ya no tiene cabida. Ahora la información está disponible para todos. Se ha acabado también la noción del "gurú" como responsable o intermediario entre tu y el Espíritu. Cada vez más la conexión directa está disponible para todos y así desde la energía del corazón cada uno de nosotros somos nuestro propio gurú cuando oímos la voz de nuestro Ser interno.

 

 El Tantra es "algo muy fuerte". Lo primero que te dice es que te olvides de tus opiniones  de tus visiones de como son las cosas y el mundo y de tus procesos razonantes que en tanta estima tienes si es que quieres llegar por lo menos a atisbar la verdad. En el estupendo libro de Daliel Odier "Tantra: La Iniciación de un Occidental al Amor Absoluto" se recoge la Iniciación al Tantra a la que una yogui ni tántrica de Cachemira le sometió al autor: durante meses su relación se limitaba a parcas conversaciones y estados de silencio donde ella tocaba una campanita en el momento que la mente de él se perdía en pensamientos, amén de visitas a leproserías donde él se veía obligado a trascender sus escrúpulos abriendo el corazón y abrazando a leprosos en estado avanzado de la enfermedad y a largas noches en mitad de la selva debajo de un árbol enfrentándose a todos sus miedos y fabricaciones mentales en la oscuridad.

Tantra, liberación, yoga.
El Sexo Sagrado

Hace 23 años, fue que por primera vez asistí a un encuentro de Tantra de una semana de duración llegue lleno de expectativas respecto a lo que sería eso de la sexualidad tántrica y a las maravillas siempre ocultas y ansiadas en mi que me iba a poder permitir vivir. Pasados cuatro días me preguntaba junto con otros del curso donde nos habíamos metido. No había respirado más en toda mi vida, me habían enterrado toda una noche y había experimentado todo tipo de emociones que normalmente guardaba cuidadosamente. Cuando oía al maestro hablar de lo que suponía entregarse y "abrir el corazón" me sonaba a algo exotérico y sin sentido. ¿A quién demonios me tenía yo que entregar?

 

Cuando finalmente apareció la sexualidad tántrica en todo su esplendor a muchos de nosotros se nos saltaban las lágrimas. Ahí estaba lo que anhelábamos que no tenía mucho que ver con lo que creíamos que queríamos. El corazón se había abierto un poquito. Era el principio...

Ahí está el gran poder transformador del Tantra: una vía espiritual sin concesiones al ego y su visión del mundo que toca la totalidad de lo que somos tierra y cielo, espíritu y materia, amor y sexo.

Namaste

 

Om Namah Sivaya - Om Shakti Namah!

Maitri Anzan Rico Lopez

Comentarios: 2
  • #2

    ALBERTO MORENO (viernes, 22 junio 2018 09:23)

    Quisiera tener una dama a domicilio para que me enseñe y me realice la terapia tántrica.

  • #1

    Manjari (lunes, 26 diciembre 2016 09:48)

    Maitri, me gustaría saber si siguen haciendo los encuentros de Tantra que mencionas que fuiste hace 23 años.