El Arte del Bonsai

Flores de Loto
Bonsai

Arte Bonsái

FujiKyookai Bonsái

EL BONSÁI COMO ARTE

Bon, Significa Bandeja Y Sai, Naturaleza

En occidente el arte se ha divido caprichosamente en tres segmentos:

1.     Artes Mayores,

2.    Menores y

3.    Aplicadas,

El arte de la jardinería meditacional y todo lo que le rodea, hace que veamos al Bonsái mas como un conjunto de técnicas artesanales que como arte en todo el sentido explayado de la palabra.

Casi todos los textos sobre Bonsái en esta parte del mundo, se enfocan desafortunadamente en el cultivo, formación y mantenimiento, dejando al lado algo tan importante como su grado de arte puro y filosofía creativa.

Buscando a fondo, para esta investigación, logre encontrar algunos libros y páginas sobre la historia del Bonsái, mucho material sobre la forma, inmensidad de información sobre cultivo, pero poco sobre el Bonsái como arte en esta parte del mundo, ni que decir de su inclusión en el budismo.

En la definición, occidente y su “practicidad” se limita a decir que “Se trata de un arte oriental sobre el cultivo de árboles enanos”, eso lo sabemos todos, aquí no hay nada nuevo en esta definición, y lo que buscaremos en estas líneas, es encontrar cual es su esencia y filosofía.

Al incluir el bonsái en la escena del budismo, el esfuerzo en Flores de Loto, radicara en conocer su expresión artística sobre la espiritualidad.

Lograremos desarrollar esta expresión artística, como elemento de la meditación.

No se sabe exactamente donde nació el arte del bonsái aunque los primeros, probablemente fueron cultivados en la antigua china donde eran conocidos como "Pen-jing" o "Punsai".

Una leyenda china sostiene que durante la dinastía Han (206-220), un emperador mandó construir un paisaje en miniatura que debían representar todos los árboles que había en su imperio.

En 1971, fueron descubiertos dibujos de bonsais en la tumba del príncipe Zhang Huai, de la dinastía Tang.

La investigación en antiguos escritos nos relata como un hombre llamado FeiJiang Feng (200 a.C.) era capaz de crear paisajes en miniatura con pequeños árboles. Otros escritos, fechados entre el tercer y cuarto siglo a. C. describen la forma de cultivar pinos y otros árboles en macetas.

Entremos pues, en la historia del Bonsái.

Bonsái Como Elemento Para La Meditación Y Observación.

Inseparablemente de la realidad, a nuestra cultura en occidente se le impuso el cristianismo como base espiritual, ese accidente geográfico, desarrollo una cosmogonía, basada en el miedo y el perdón, elementos estos que nos hacen por apropiación creer que somos superiores a los otros seres.

La naturaleza por lo tanto luego de la expulsión del paraíso, paso a ser un medio para sobrevivir, no para compartir. Hemos querido dominar por lo tanto nuestro entorno. En occidente somos egocéntricos, nuestras percepciones son por lo tanto egocéntricas.

La cultura raíz del Bonsái, el oriente a diferencia, es cosmocentrica, es decir que el hombre es parte de la naturaleza, se funde con ella, no se hace su dueño ni se sirve para beneficio personal sin importar su resultado. Es por eso que en oriente, el Bonsái es expresión artística de la receptividad hacia el entorno. Es una expresión estética.

Para occidente el Bonsái es manifestación “de un arte oriental”, para oriente es manifestación del arte interno.

Tan fría es la concepción del Arte del Bonsái en Occidente, que se ha despersonalizado su concepción.

Me gusta pensar que debemos hacer el Bonsái a nuestra manera, porque no somos japoneses, y que si hay que romper ciertas reglas, mejor no las tengamos.  

El budismo zen transformo la mentalidad de los japoneses practicantes, y dio un estilo único en el mundo.  

El profesor de estética Japonés Hisamatsu Shinichi, identifico en sus estudios, siete características comunes a las artes japonesas.

En el Budismo Zen, el Mishi (caminos) es la base del carácter artístico japonés.

Estas siete características son:

1.     Asimetría,

2.    Simplicidad,

3.    Naturaleza,

4.    Tranquilidad,

5.    Sublime Austeridad,

6.    Sutil Profundidad y

7.    Libertad de Acción.

Existen adicional a esto, tres características estéticas en el arte japonés:

1.- La implicación del observador

En el arte japonés subyace un fuerte sentido de interioridad en la obra, así como una íntima comunicación entre ésta y el observador.

Suzuki Daisetsu, monje y uno de los principales maestros zen de siglo XX, dijo:

"La belleza no está en la forma exterior, sino en el significado que ella expresa".

Por su parte, Kakuzo Okakura dijo:

"La verdadera belleza sólo puede ser descubierta mentalmente por quién completa lo incompleto".

Quizás el origen de la sugestión emane del concepto “Sabi”, definido por otro monje zen, Zeami (1363-1443). Etimológicamente tiene un significado próximo a soledad, pero es prácticamente intraducible. Es una soledad que sugiere, sólo están los elementos imprescindibles para evocar los significados, ante lo cual la postura del observador no puede dejar de ser activa. Es un dejar trabajar la imaginación y la emotividad.

La implicación del observador se ha convertido, también en occidente, en uno de los principios de lo que podemos denominar “arte contemporáneo”, así Schumann dice:

"La misión del artista es echar luz sobre las tinieblas del corazón humano".

y Kandinsky: 

"El estado de ánimo de la obra puede ahondarse y cambiar el estado de ánimo del espectador".

Meditar con Bonsai

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Serissa Bonsai
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Arce Palmado
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Arce Palmado

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Arce Palmado Bonsai

En todo bonsái se encuentra la forma del triangulo y ésto según el Zen infiere la idea de que el mundo esta conformado por la trilogía Tierra, Hombre y Dios (kakemono) y la silueta triangular del bonsái es su perfecta representación:

 

La parte inferior del árbol simboliza la tierra, la parte media el hombre y su punto más alto es Dios y representa un puente entre lo divino y lo humano, el cielo y la tierra.

La Vacuidad

El vacío es: "Eso no existente en que está lo que existe".

Aunque parezca de “Perogrullo”, es algo que está implícito también en el concepto “Sabi” que, tanto en la filosofía como en la estética zen, no tiene un sentido de carencia sino de exaltación de una presencia.

En occidente se tiende a llenar el vacío para conocerle, en oriente el vacío sirve para encontrar, para presentar las ausencias.

La filosofía del vacío, pretende reducir las cosas a su mínima expresión, hacerlas simples para aceptar su complejidad.

El universo esta inundado de materia oscura, que en un comienzo parecía vacío. El vacío está lleno.

Mi maestro Qing dijo:

"Si los lugares vacíos están bien puestos, el cuerpo entero estará vivo y cuantos más lugares vacíos haya menos aburrido resultará el conjunto".

El vacío, es el punto de partida de la filosofía-arte Bonsái. Debe ser el medio para llegar a la obtención. El vacío es la revelación de la naturaleza.

Todo es un equilibrio, todo es un Yin y Yang.

Ser Impresionista

Integrarse con la naturaleza, darle los elementos esenciales a la obra, impregnar la realidad conceptual, eso es el Bonsái. Los objeto, son una mera ilusión mental. Los objetos se sujetan a la visión particular, pero permiten imprimir lo general.  

Isamu Noguchi dice:

"El delicado equilibrio entre espíritu y materia sólo puede alcanzarse cuando el artista se ha sumergido tan profundamente en el estudio de la armonía de la naturaleza, que se convierte en parte de ella misma, en parte de la propia tierra, de manera que llega a apreciar las superficies internas y los elementos de la vida".

La naturaleza es dinámica, por lo tanto el bonsái toma ese dinamismo para su fruto. El bonsái es dramático, es teatral.
El
Bonsái es meditar, es elemento de sabiduría, es sinónimo de disciplina, de sabiduría. En flores de Loto, disfrutamos el Bonsái.

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Arboretum

Bonsai significa literalmente "naturaleza en bandeja". Es un arte, técnica, procedimiento, dependiendo de las razones y objetivos por los que se practique este tipo de cultivo y cuidado de arboles y arbustos. Con mas de dos mil años de historia, desde que los taoistas lo utilizaran en China como una manera de vincular lo divino y lo humano, el cielo y la tierra.
Al parecer como muchos otros elementos y tradiciones de la cultura china, los bonsáis pasaron a Japón hace alrededor de 800 años.
No me adentraré aquí en los detalles de toda esta técnica sobre los que hay cientos de libros y videos, sin embargo es destacable como puede constituir otra vía en el camino del aprendizaje de las verdades que plantea el budismo, y no es de extrañar que como muchas otras actividades la cultura japonesa y en especial ciertos círculos budistas la hayan convertido en un arte.
La paciencia, la constancia, y el esmero para tener un resultado que posiblemente tarda toda una vida puede ser un gran desafío para nuestra mente occidental acostumbrada a los resultados inmediatos y la belleza al alcance de la mano, de cualquier manera ya los centros comerciales nos alivian el camino y a precios económicos nos permiten adelantar un tramo en ese largo recorrido poniendo a la venta bonsáis baratos.

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Ficus Bonsai

Historia Breve

El bonsái, como arte, nace en China. Es en la dinastía Han (215-206 AEC) donde parten los primeros datos.

Para los emperadores chinos, el tamaño y esplendor de sus jardines representaban su propia magnificiencia y poder. Los paisajistas chinos, aprovechándose de la gran variedad de plantas existente en China y copiando el extraordinariamente bello entorno natural que contemplaban, comenzaron a reproducir ejemplos de la naturaleza en los famosos jardines de rocalla, utilizando árboles que se habían enraizado de manera natural o habían sido recolectados del campo o la montaña. Posteriormente se inició el cultivo de manera individual en macetas.

Luego, la  dinastía Tan (618-906) lo plasma en pinturas,y nos deja apreciar pinos y ciruelos enanos. En China distinguían entre "Pun- Sai", árbol sin paisaje en un cuenco, y "Pung-Ching", árbol con paisaje en una maceta o bandeja.

Desde China, éstos árboles comenzaron a llegar a Japón como regalo para la nobleza y los samurai (siglo XII), extendiéndose a finales del siglo XIX al resto de la población.

Es en Japón donde el bonsái desarrolla su propia estética y filosofía, ya que los primeros bonsáis chinos no eran más que árboles en maceta.Hoy en día existe una gran diferencia entre el bonsái japonés y el chino, siendo el japonés un árbol mucho más natural con una mayor atención a la presentación y al detalle.

 

 Con los japoneses, el bonsái entra a formar parte del budismo y de su forma japonesa: el budismo ZEN, entendiéndolo como la relación entre hombre y naturaleza y el respeto por el universo. La contemplación de un bonsái suponía (y supone para los budistas zen) un ejercicio de meditación. El bonsái entendido como un elemento de culto es considerado un nexo de unión ente el universo y el hombre, haciendo alusión a los árboles que en la lejanía parecen tocar el cielo.

La buena y la mala fortuna

son el resultado de nuestras acciones.

La recompensa y el justo castigo nos siguen como sombras.

 

LAO TSE

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Akebia
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Chorissia

Historia del Bonsái en Occidente

En 1604, se escribió una descripción en español de cómo los inmigrantes chinos de las islas tropicales de Filipinas cultivaban pequeños árboles del género ficus sobre piezas de coral del tamaño de la palma de la mano.  La evidencia más antigua conocida escrita en inglés de la existencia de árboles enanos cultivados en maceta (enraizados sobre piedra y cultivados en una bandeja) en China/Macao data de 1637.  Posteriores hallazgos, incluso de Japón, correspondientes al siglo XVIII también reflejan el cultivo de árboles enraizados sobre rocas.  Decenas de viajeros incluyen alguna mención sobre árboles enanos en sus crónicas de viaje a Japón o China.  Posteriormente muchas de las pruebas encontradas fueron seleccionadas y reproducidas en libros y en artículos de revistas de amplia distribución.  También muchos de estos árboles enanos japoneses fueron mostrados al público occidental en la Exposición Universal de Filadelfia, en 1876, de París en 1878 y 1889, la Expo de Chicago de 1893, la Feria Mundial de St. Louis en 1904, la Exposición de Japón-Gran Bretaña de 1910 y en la Exposición de San Francisco de 1915.

El primer libro de lengua europea (francés) enteramente sobre árboles enanos japoneses se publicó en 1902 y el primero en inglés en 1940.  Yoshimura y árboles en miniatura y paisajes de Halford se publicó en 1957. Se conocería como la "Biblia del Bonsái en el oeste," siendo Yuji Yoshimura el vínculo directo entre el arte del Bonsái japonés clásico y el incipiente enfoque occidental ayudando en la elegante y refinada adaptación para el mundo moderno.  El californiano John Naka contribuyó enormemente en esta interacción y a la difusión del Bonsái gracias a sus clases presenciales y sus publicaciones, editadas primero en Norteamérica y posteriormente en el resto del mundo, en las que ponía énfasis en el empleo de árboles autóctonos. 
Fue en aquella época cuando en occidente comenzaban a ser conocido la representación de paisajes de Japón llamados saikei y un resurgimiento de los paisaje de China llamados penjing.  Las composiciones con más de un solo tipo de árbol fueron aceptadas y reconocidas como legítimas creaciones.
Con el paso de los años, se han desarrollado leves mejoras e innovaciones técnicas y estéticas, que principalmente han partido de los venerados y antiguos viveros de bonsái en Japón, y que han ido llegando más poco a poco a nuestros países gracias a profesores visitantes o con el retorno de entusiastas aprendices.  A su retorno de Japón, los nuevos maestros han contribuido a su inmediata difusión al emplear las nuevas técnicas frente a los aficionados en talleres programados previamente. Gracias a todo esto, la difusión de las nuevas técnicas japonesas ha sido mayor ayudando al desarrollo de esta forma de arte en evolución continua.
En la mayoría de los primeros libros escritos en lenguas europeas se describían más bien conocimientos básicos de horticultura y técnicas para mantener vivos los árboles.  El desarrollo de la ciencia ha ayudado a entender los procesos y las necesidades para la vida de los árboles y otras plantas que aparecen en nuestras composiciones.  Al mismo tiempo, el material publicado se ha centrado en explicaciones estéticas sobre estilo y formación.  Se han ido formando grandes colecciones permanentes por todo el mundo, incluyendo Escocia, Hungría, Australia y Corea, y numerosos espectáculos, exposiciones y convenciones para los aficionados y el público en general que se celebran ahora anualmente.
La difusión del Bonsái también se ha llevado a cabo de manera colateral mediante otras formas de arte como la pintura o el cine. En este sentido, la proyección de películas como Karate Kid, a su manera, estimularon a muchos jóvenes a dar sus primeros pasos en nuestro arte/hobby.
Las "macetas de mica", fabricadas por entonces en Corea, y los alfareros independientes que comenzaron a experimentar con la creación de macetas de cerámica, incluyendo diseños no estándar, también han impulsado la difusión de Bonsái y ha permitido que llegase a todas las capas sociales.  En 1992 se inició la difusión del Bonsái a través de internet con el grupo de noticias alt.bonsai y al año siguiente rec.arts.bonsai, el precursor del Club de Bonsái de Internet.  El primer portal sobre bonsái apareció menos de tres años más tarde.

Conclusiones

Hay más de 1200 libros sobre bonsái y artes afines escritos en 26 idiomas. Ha habido más de 50 publicaciones periódicas impresas en varias lenguas y cinco revistas on-line sólo en inglés. Ahora pueden ser visitados cientos de páginas web, más de cien foros de discusión, boletines del club on-line, y blogs.  Aparecen constantemente referencias a los bonsáis en la TV, películas o anuncios comerciales y en producciones de ficción y no ficción.  Se puede decir que realmente existe un verdadero interés por el Bonsái en todo el mundo confirmado por la gran cantidad de reuniones de los clubes y las exposiciones que llevan a cabo anualmente o hasta incluso 2 ó 3 al mes en algún caso, todas con la participación de políticos y personalidades, pero sobre todo, con mucha pasión. Podemos estar hablando de ser cerca de 100 mil los socios de clubes en más de un centenar de países, y quizás más de 10 millones contando los aficionados no asociado.

Así que la próxima vez pode una rama, la alambre o trasplante su árbol, recuerde que lo que está haciendo es continuar una tradición de más mil años.  A su modo usted está explorando y creando una versión en miniatura de su universo.

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Fuente: Infografia Bonsai
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